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COLUMNISTAS | 01-11-2012 17:57

Joe Fernández: Percances sexuales

Siempre se dice: ¿A quién no le pasó? En la fiesta bajo sábanas hay grandes posibilidades de que surja una situación incómoda. Relax, así es como se safa.

SUENA EL TELEFONO

Están dándole rienda suelta a la pasión de una forma frenética. Es todo descontrol, revoleo, y solo falta una cámara que inmortalice este momento digno de película porno. Y de repente... suena el ringtone pedorro con una canción de Chayanne que te la baja peor que ver a Zulma Lobato en bolas. Hay dos únicas posibilidades que parecen ser obvias: atender o no atender. Mi sugerencia es no atender jamás. Es más, ni siquiera mirar quien llama. Le sacas la bateria a tu celular, o al de tu pareja, y seguis en lo que estabas. Atender va a bajar la calentura a un grado menos cero. Por eso, al igual que en el cine, mejor el celular lo apagamos antes de comenzar la función...

PRESERVATIVO ROTO

Siempre al terminar el acto sexual, sacate el preservativo, le haces un doble nudo marinero y ahi veri­ficás que todos los pibes crudos estén amontonados en la puntita del mismo, para comprobar que efectivamente no vayas a tener que hacerte cargo de una criatura dentro de nueve meses (aunque si vas a llevarlo a ver a Panam con esos vestiditos, y deleitarse con su belleza milfera y su Pim Pum Pan Panam, no es tan mala la idea de ser padre; aunque mucho mejor llevar a un sobrino o de última alquilarle el hijo a un amigo). Volvamos a lo nuestro. Si en esta rutina casi obligatoria del nudito ves que se ha rajado el preservativo (puede fallar decía Tu Sam!) es momento de proceder. Vos muy tranquilo y sin desesperarte, le pedís que te acompañe al Farmacity en donde VOS, que sos el hombre, vas a comprarle la famosa pastilla del día después y en ese mismo instante le das una botellita de agua para que lo tome ahí mismo, delante tuyo. Nada de "la tomo después en casa" o "igual no te preocupes que tomo pastillas" o la peor y más siniestra "igualmente no estoy ovulando, tranqui". Ese "tranqui" es para que prendas la señal de alarma y sepas que, quizás ahí, hay dobles intenciones. Entonces, si no queres ser padre aun, tomá el toro por las astas, y hasta que no se la trague (la pastilla digo eh, la otra es evidente que no se la ha tragado sino no estarías en la cola de Farmacity!), no dejás de mirarla.

EL AMIGO NO ARRANCA

Puede pasar, es normal, no te alarmes. En esos casos, nobleza obliga. Les pones una manzana en la boca y le practicas sexo oral hasta que sientas que le sale sidra. Ya que uno no podrá cumplir con su obligación de varón, de macho alfa, al menos dejarlas super satisfechas a nivel oral. Ella te recordará con una sonrisa si no pudieron concretar el hecho. Pensalo al revés. Ella no quiere tener sexo pero accede a regalarte el mejor pete de tu vida. ¿Acaso no es eso un escalón debajo de la felicidad?.

DEDO EN LA COLA DEL HOMBRE

Tema que se presta a un amplio debate. Están los que se bancan una falange, los que se bancan dos, los que solo quieren que les toquen el timbre de la cola, y los que piden puño entero, pero ese es otro tema! Soy un defensor activo (valga la contradicción) del dedo explorador. Creo que tiene un costado muy sexual y muy divertido para relajarnos y dejarnos llevar por las manos mágicas de ella. No teman. No son putos por dejar que un dedo explorador los examine un poco. Si ya pasan a pedir más de un dedo, les digo que están más cerca del cinturonga que de en­ estarse con dos chicas pero, mientras sea medido, sútil y respetuoso, relajate y gozá!

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