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COLUMNISTAS | 01-12-2012 22:09

9 razones para no darle a tu amiga

Anécdotas de un treintañero que las pasó todas y ahora expone su verdad sobre los fracasos en el sexo con las amigas. Todos los casos posibles y cómo hacer para quedar como un loser y ser un hombre más.

Por Carlos Piro 

Como buen hijo de puta que soy, suelo contestar a las preguntas con otra pregunta. Por eso, a la hora de responder si existe la amistad entre el hombre y la mujer, pregunto: “¿Antes o después del garche? Lo cierto es que la fantasía de reventarte con tu amiga sobrevuela la relación todo el tiempo, y lo mejor que te puede pasar es que lo entiendas, así sabés qué hacer: dar el paso y quedar como un sexópata, cosificador, confundido, abusador. O no dar el paso y quedarte con la duda como un nabo.

AMIGA HISTÉRICA

Teníamos que estudiar para un parcial que era como toda la carrera junta. Estudiábamos mañana, tarde y noche. Éramos tres: dos varones y G, casada, con hijos y dos tetazas naturales. Yo estaba con novia, el y sin rollos. Una noche que nos quedamos estudiando los dos solos en la cocina de su casa y me dice: “Cerrá los ojos. Me tengo que sacar el corpiño, que no doy más”. “Bueno”, dije yo, con inocencia, creyendo en su pudor. “Digo, para que no te asustes”, me tiró. En esos dos segundos, me puse recontra loco. Balbuceé: “Qué me voy a asustar”, con un nudo en la garganta y otro en la bragueta. "Entonces, mirá". Miré, pensando en su marido, entrando a la cocina a buscar agua para los pibes y en que terminábamos todos en la tapa de los diarios. Me saqué un 8, en homenaje a sus tetas, esas que como loser que soy, perdí mi oportunidad histórica de tocar.

AMIGA CON NOVIO

No hay muchas opciones. Por lo menos no las tuve yo, tal vez porque soy un loser, que vivió muchos años imaginando que un día sí, por fin, me daría bola y se metería en la cama conmigo. Hasta que una noche me desperté a las 3 de la mañana, todo enchastrado y estuve hasta que amaneció prometiéndome que la iba a encarar cueste lo que cueste. Al mediodía, cuando me desperté, volví a mi rol de “amigo”. Ella tenía novio. Era todo lo que ella y su familia esperaba de un novio: fachero, con guita y con una profesión. Pero la remé como un titán y "A", al final, dudó. Me había ganado hasta a sus amigas. Todas le insistían en que debía darme una oportunidad, que por algo había aparecido en la vida de ella, que tenía que experimentar lo que le pasaba. Nos enredamos, compartimos mil cosas, charlas profundas, algún toqueteo intenso, pero no. De coger, ni hablar. Todos los encuentros eran lo mismo. Ni los consejos de mis amigos me frenaban: “¿Te la querés coger o ponerte de novio?” “Ponerme de novio”. “Boludo: te va a hacer lo mismo que al novio”. Pero no había caso. A me calentaba mucho y yo seguía intentando. “Podemos ser amigos”, repetía, medio en bolas, tratando de que nos vistamos. La puñalada final fue: “Nuestra situación confirmó que me quedo con mi novio”. Conclusión: a veces ellas necesitan un gil para que el novio se ponga las pilas. Me tocó cumplir ese rol varias veces. La del "amigo", me sale naturalmente.

AMIGA CARIÑOSA

Yo aprendí a convivir con esta situación de grande, y viví muchos años creyendo que la manera de entrarle a esa rubia buenísima que viajaba todos los días conmigo a la facultad, era haciéndome amigo. Grave error conceptual. En términos futboleros, es estar mal perfilado. Palermo siempre estaba bien perfilado, y le pegara como le pegase a la pelota, era gol. Si estás mal perfilado, como estuve yo, siempre, inevitablemente, la pelota se iba afuera: “No te confundas”. ¿Cómo iba a estar confundido si te tengo ganas desde hace seis meses? Si cada vez que te veo, mi amigo se despierta. Me pasás un apunte y aprovecho para olerte el perfume, tocarte el pelo o rozarte en brazo... ¿¿¿Una semana recordando ese instante y vos me pedís que no me confunda??? Cuando conocí a H yo estaba solo. Ella estaba buenísima, y tenía novio, pero se entregó sin luchar. Era fantástico. Unos garches geniales, a cualquier hora libre, sin ningún compromiso, y como bonus track, consejos para tratar a otras minas. Fueron dos meses alucinantes. Pero, siempre hay un pero. Y fue mi culpa: me enamoré. Le pedí que dejara todo, que no había ninguna mujer que me haya hecho sentir así, que no podía tener una doble vida, que no soportaba la idea de que estuviera cerca de su novio. Y me ligué un bife que parecía copiado de “Los tres chi‑ ados”. Se puso a llorar y me puteó como nunca había sido puteado en mi vida. “Lo arruinaste todo”. Y sí, ­final digno de mi historia.

AMIGA LESBIANA

Éramos amigos con I, compartíamos el lugar de trabajo. Yo sabía que estaba en pareja con J (aclaración importante: J era otra mujer, pero no como las chicas que se tocan en los videos que tanto nos gustan), con quien también tenía buena onda. Un día tuvimos que encontrarnos fuera del trabajo con I, charlamos un rato, y terminamos en la cama. “Me hiciste perder el invicto, hace siete años que no me acostaba con un tipo”. Sentí creo, el mismo orgullo que sentiría una mina que haga cambiar de gusto sexual a Ricky Martin. Por eso me sorprendí años después, cuando supe que I se había casado, finalmente, con otro hombre. Pero ese no fue el ­final feliz para mí: pocos días más tarde, J se enteró de lo que había pasado y me quiso cagar a trompadas. La tuvieron que agarrar entre varios para que no me faje.

AMIGA FEA

Modestamente, como alguna vez dijo Nicolás Repetto (ese que duerme hace 18 años con Florencia Raggi, la mejor MILF después de Marina Calabró), “nunca me pregunté si esa gordita sería simpática…” Es decir, que mis novias siempre fueron de 7 puntos para arriba. Así que puedo decir que me fue muy mal con las amigas, pero bastante bien con las parejas. Alguna vez, estando en pareja, bien, pintó garche con amiga fea, F., que quedó muy agradecida. Me venía persiguiendo y un día me dejé alcanzar. Total, si le contaba a mi novia linda, no le iba a creer… Conclusión: Es uno de los pocos casos en los que podés darle a tu amiga y salir bien parado. Pero con cuidado de no abusar y hacerle pasar a la fea un mal momento, haciéndola penar por esos malos momentos que nos regalaron las otras. Nunca un "te confundiste", ¡por favor! Nosotros no nos confundimos, porque sabemos que hasta un "hola", puede querer decir: "¿vamos a garchar?”

AMIGA FÁCIL, PERO NO CONMIGO

B estaba enamorada de un tercero que no le daba ni la hora. Y yo, pacientemente, ponía el piloto automático para escucharla en un bar, por teléfono o por chat, esperando el momento para pegar el salto. “Hoy lo vi por la ventana del colectivo, estaba divino”. “Te parto como un queso, melancólica y todo”. "Es el más lindo de toda la facu, pero sólo le interesa estudiar"."Vení que tengo un montón de cosas para enseñarte". Así, seguimos durante varias semanas. B penando porque el pelotudo ese no le daba bola, y yo, buscando mi oportunidad en silencio. Mi amigo me decía: "El chabón ese debe ser puto". "¿Te parece?", le pregunté. "Macho como nosotros seguro no es", sentenció mi amigo, que sabe más de esto que yo. El final llegó cuando a ella empezó a gustarle otro. Perdí el entusiasmo: ella, como tantas otras, era una mina que le entraba a cualquiera menos a mí. Todo muy divertido pero como decía Irma Jusid, el personaje que hacía Diego Capusotto en "Todo X2 pesos": “Ojito, ojete”. Como quedó demostrado a lo largo de mi vida, no sale bien eso de culear con las amigas. Habiendo tantas minas buenas y dispuestas a encamarse con uno, no hay que meterse en quilombos con tus amiguitas. Está comprobado por estudios científicos que no hay amistad que pueda sobrevivir al coito. Y la fantasía siempre es más linda que la realidad. Imaginar a tu amiga en la cama, siempre va a ser mejor que tenerla finalmente en la cama, porque algún defecto va a tener, antes, durante o después del garche. Hay que aprender (como si fuera tan fácil, no?) a distinguir las relaciones desde el principio: las amistosas, las sexuales y las de pareja. Todas mis relaciones con final feliz (el otro, el de las películas de amor, que veía para llevarme a Marge a la cama, como decía Homero Simpson) empezaron como terminaron: amigas como amigas, garches como garches y parejas como parejas. Ya lo sabía Gabriel García Márquez (que no por nada tiene un Premio Nobel en su casa) en Cien años de soledad: “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”. Y los losers somos estirpes condenadas, que no tenemos una segunda oportunidad, ni en la tierra ni en la cama.

CUANDO DICEN QUE SI QUE TODO SALGA BIEN, A VECES TAMBIÉN ES UN PROBLEMA.

CHICA ENAMORADA

Épocas de libertad, ver qué onda en la vida, dejarse llevar por las circunstancias, hasta que una noche, sin proponérmelo demasiado, estaba revolcándome con C. Era exactamente lo que quería, libertad, coitos ocasionales, más libertad, más coitos ocasionales. A los pocos días, el tema... bah, C se puso pegajosa y me quería de novio. Por suerte estaba en su casa y no fue necesario pedirle un taxi: en 14 segundos me vestí, desandé el camino a mi casa, me encerré con cuatro llaves y me escondí abajo de la cama durante dos días.

LINDA PERO DENSA

Subo al colectivo, de reojo veo una morocha divina y me le siento al lado sin mirarla. Me pongo a leer una revista y D se la pasa todo el viaje leyéndola de ojito. Antes de bajar, con tiempo para el chamuyo, se la regalo. Poco después, salimos, bla, bla, bla… adiós. Un año después, me llamó y salimos otra vez. Estaba para partirla, buena onda, buena cama, pero se empezó a poner densa. “Qué pensás, qué opinás, qué te parece lo que te digo, por qué no me decís nada”, me exigía. Hasta que lo logré: “Lo nuestro fue una amistad con cierta curiosidad sexual”. Golazo. Ni siquiera necesité de “¿Te pido un taxi?” para recuperar mi silencio.

AMIGA EN SERIO

De solo recordarlo, me da escalofríos. Cuando le quise entrar a E., se ofendió porque “éramos como hermanos” y estuvimos meses para recomponer la relación. Tiempo después me encaró ella, pero yo tenía novia formal y quise salir corriendo: nunca me lo perdonó.

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