martes 26 de mayo de 2020
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SEXO | 02-12-2019 12:17

Mirar pornografía causa dificultad para tener orgasmos

Un estudio publicado en la prestigiosa revista The Conversation explica cuáles son las consecuencias de mirar pornografía regularmente.

El sexo, la lujuria y la pornografía han existido desde el principio de la humanidad. Orgías romanas y esculturas de hombres y mujeres desnudos son solo un ejemplo de ello. Sin embargo, el consumo de pornografía ha crecido de manera exponencial gracias a las nuevas tecnologías. Desde revistas, con fotos, hasta VHS, con los primeros videos, el consumo de pornografía ha sufrido una verdadera revolución y crecimiento gracias a la aparición de internet. Tal es así que, durante 2018, el sitio de pornografía Pornhub.com ha recibido 33 mil 500 millones de visitas.

Reachel Anne Barr es una investigadora de la Universidad Laval, ubicada en Canadá, que estudia el cerebro. Recientemente ha publicado un artículo en la revista The Conversation que detalla cómo se ve afectada la red neuronal al consumir pornografía.

Según ha podido investigar, el hecho de consumir pornografía regularmente modifica, de manera negativa, el comportamiento del cerebro. Tener sexo, al igual que comer o dormir, genera placer. Frente a este comportamiento, el cerebro libera dopamina, neurotransmisor asociado al sistema de recompensa y placer, y desarrolla la capacidad de recordar dicho comportamiento para que, en un futuro, volver a realizar la acción que detonó esa recompensa. Si se tiene en cuenta que las acciones que se llevan a cabo en un video porno no se corresponden con lo que sucede en la vida real y el consumo de este tipo de contenido es regular, el cerebro está constantemente acostumbrándose a las descargas de placer que genera este impulso. Como si esto fuese poco, ese impulso está específicamente diseñado para generar enormes descargas de dopamina que resulta muy difícil de reproducir con una pareja en la vida real. Es por ello que, después de consumir pornografía, las personas pueden sufrir incapacidad de lograr erecciones, en el caso de los hombres, o incapacidad para lograr el orgasmo, en el caso de las mujeres.  "Las escenas pornográficas, al igual que las sustancias adictivas, son hiperestimulantes y llevan a niveles anormalmente altos de secreción de dopamina. Esto puede dañar el sistema de recompensa de la dopamina y dejarla sin respuesta a las fuentes naturales de placer. Esta es la razón por la que los usuarios comienzan a experimentar dificultades para lograr la excitación con una pareja física", explica Barr.

Como si esto fuese poco, la capacidad de compromiso con una pareja también se ve afectada. Según detalla Barr, dado que el cerebro recuerda cómo y donde obtuvo “la recompensa” las personas "en lugar de recurrir a una pareja romántica para la satisfacción sexual, los usuarios de pornografía instintivamente se dirigen a sus teléfonos y laptops cuando el deseo los viene llamando".

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