viernes 3 de febrero de 2023
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SEXO | 29-05-2017 15:08

¿Qué es la hipersexualidad y cómo enfrentarla?

El sexo en exceso puede convertirse en una adicción con consecuencias negativas. Mirá la Galería de fotos. 

Según un estudio de la organización británica de asesoramiento familiar, una de cada 20 personas tiene un problema de hipersexualidad. Entre las personas que están diagnosticadas con este trastorno es notoria la superioridad de los hombres (85 %) que de mujeres (15 %), ya que ellas menos inclinación hacia "el sexo sin emoción".

Según la OMS, la hipersexualidad es un "impulso sexual excesivo". Es decir, un aumento excesivo en la actividad sexual de una persona conllevando consecuencias sociales, emocionales y físicas negativas, como dejar de disfrutar del acto en sí, para obsesionarse con la cantidad de los encuentros sexuales. Una adicción al sexo.

Según los expertos, la aparición de Internet es un estímulo para esta adicción, con su infinita oferta de chats, webcams, pornografía gratuita, aplicaciones de contactos y demás publicaciones. De hecho, el trastorno está tan extendido que la OMS ya lo considera un problema grave de salud física y mental.

Según el especialista Josep María Farré, del Instituto Universitario USP Dexeus (Barcelona), "a la hipersexualidad tienen predisposición las personas con características impulsivas, con control deficiente y búsqueda excesiva de novedades, o con tendencia al fracaso social".

El estrés, el bajo control de los impulsos y emociones y la baja tolerancia a la frustración también pueden llevar a desarrollar este mal. El hipersexual sufre un gran sentimiento de culpa, se hace continuos reproches personles y tiene una confusa percepción de lo que es bueno o malo, mucho o poco. La mayoría compatibilizan este problema con otros. “El 30 % son adictos a tóxicos. Otros, adictos en cadena: al juego, a la comida, al ejercicio... Un 21 % están deprimidos. Son personas con carencias graves, y el sexo es su forma de compensarlas. Usan su cuerpo y el de los demás como un objeto", explica el experto.

Daños emocionales aparte, algunos efectos secundarios de la actividad sexual compulsiva son irritabilidad, náuseas, insomnio o ansiedad. Y alguna lesión física. Según cuenta el especicialista, “la próstata y la uretra en particular y todo el cuerpo en general sufren mucho con este tipo de excesos”.

Los psicólogos recomientan terapi para enfrentar este mal. “Es posible curar la adicción al sexo tratándola como cualquier otra adicción. Se necesitan unos pocos meses o varios años de psicoterapia, según el caso. Hay que reeducar las costumbres para vincular el sexo con los sentimientos. El grado de recaída es alto, pero el 50 % de los pacientes consiguen recuperar el control de sus impulsos”.

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